Buscar alguien con quien hablar, buscar alguien que esté dispuesto a preguntar o a responder. Buscar hacer de un espacio una ocasión para conversar. Refugiarse en el anonimato que da un portal para aventurarse a decir lo que uno piensa sin temor a que se le acuse de ser demasiado especulativo o poco riguroso. Deseo de aportar, no de enseñar o de instruir.
Diversidad, complementariedad, equilibrio, unidad. No temer el juicio de aquel que considera que uno se está ocupando de cosas poco relevantes o que no entiende de qué modo lo simple o cotidiano es también una forma en la que se revela el ser y, con ella, la verdad.
Hablar de fútbol, de política, de ciencia, de educación, de terrores o de horrores, sin temor al rubor o a la verguenza. Sin solución de continuidad, en aparente desorden, con el flujo propio de las cosas que, a pesar de su cambio perpétuo, permanecen.
lunes 15 de septiembre de 2008
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